Cómo seleccionar tipografía (Parte 3 de 4)

La pregunta efectiva
Si partes de la pregunta: «¿Qué fuente utilizaré para mi próximo proyecto?», seguramente te resultará un martirio navegar entre todas las posibilidades que tienes . Si haces un logo, puedes empezar desde Helvetica y sin darte cuenta llegarás hasta cosas tan complejas como Barrilito. En algún punto sentirás que estás perdido y viciado ante todas las posibilidades.
Por el contrario, la pregunta que realmente deberías estarte haciendo en «¿Qué quiero comunicar a través de la tipografía?» Entonces empezarás a ver un sinfín de posibilidades que se van abriendo en tu mente, no en tu computadora. «¿Quiero que transmita ligereza, formalidad, legibilidad, alegría, profesionalismo, modernidad, simplicidad, movimiento, tecnología, seguridad…?»
La forma de darle personalidad a un proyecto comienza por entender qué deseas que sea, de forma conceptual, en lugar de acudir directamente a la solución. Hacerte la pregunta correcta sobre qué requerimientos son los necesarios para ello, te ayuda a que en automático tu búsqueda sea más refinada y directa. Para ello, necesitas comenzar por entender que cada diseño tipográfico ofrece usos y aplicaciones diferentes.
Yo siempre les digo a mis alumnos que aprovechen el tráfico para ver los anuncios espectaculares y juzguen si la fuente está bien aplicada, si ellos podrían haber hecho un trabajo mejor (por favor no confundamos este ejercicio con aquel dicho que dice que un diseñador siempre sentirá que pudo haber hecho un mejor trabajo que su colega). Poco a poco comenzarán a darse cuenta que prácticamente todas las fuentes que se usan son sans serif, algunas veces se darán cuenta que se usa una sola tipografía, y que son las variantes las que dan los énfasis, jerarquías y rutas de lectura.
Lo mismo hay que hacer cuando vas al súper y puedes pasar horas viendo el pasillo de las conservas o los cereales analizando los empaques. Ahí te darás cuenta que las tipografías han sido alteradas y muchas veces ultrajadas, que viven coloreadas alegremente con degradados y combinaciones rimbombantes para sobresalir de las demás.
Aprovecha tu serie favorita de Netflix para revisar cómo el uso tipográfico cambia radicalmente cuando se usan para el título de la serie a los créditos de inicio, y a los del final. Puedes hacer lo mismo con los marcadores del partido de tu equipo de futbol o de los noticieros. Ahí puedes comprobar el movimiento, contraste y la dinámica en las que se inmiscuyen las letras y los números.
Poco a poco verás que hay de serifas a serifas, verás que las fuentes pueden estar comprimidas o extendidas de acuerdo al espacio que quieran ocupar, que las interlíneas juegan un papel esencial para que el texto se sienta cargado y que algunas fuentes, aunque son muy parecidas, de una forma se pueden ver mejor que de otras.
Lo que estarás haciendo es establecer este catálogo tipográfico en tu mente. En realidad no importa si se trata de Helvetica, Arial o Swiss, más bien, revisa si son ligeras, pesadas, extendidas, condensadas, cursivas. Después verás que algunas igual podrían funcionar para textos más largos o deben quedarse solo para títulos y frases cortas. ¿Se pueden ver de lejos? ¿se entiende el texto? ¿Comunica el mensaje bien o hay que buscarle algún mensaje oculto? Y aunque este ejercicio funciona para prácticamente cualquier diseño, enfocarse en la tipografía te traerá una sensibilidad y educación visual mucho más refinada.
Procura hacer tu propio criterio en cuanto al uso que quieras dar. Es falso que las fuentes estén encasilladas para un uso específico, aunque hayan sido creadas para algo único. En la columna anterior poníamos de ejemplo Gotham, que fue diseñada a partir de un logo de una revista de moda, y después se adaptó para señalizaciones y terminó siendo ideal para carteles. ¿Se podrá usar en sitios web, en un folleto promocional o en una App? Las fronteras se van dando en la misma medida en que uno va tirando la línea que delimita su buen uso. Garamond, por ejemplo, una tipografía diseñada en 1532, de forma elegante y caligráfica, usada hasta finales del siglo XX para invitaciones, portadas de libros y textos elegantes, terminó siendo la identidad gráfica y logotipo de Apple, una empresa tecnológica. Ahí la versatilidad que se le puede encontrar a prácticamente cualquier familia tipográfica.
Entonces, si lo que estás buscando es una tipografía para todo un proyecto de identidad, y que no solo funcione bien para publicidad, sino que de igual forma deba ser eficiente en cartas, que se vea bien en la computadora, que pueda aplicarse en el sitio web o impresa en algún empaque, cuando te preguntés qué quieres comunicar, entonces ya no será necesario que navegues por todo tu catálogo tipográfico, podrás centrarte únicamente en aquellas fuentes que contengan variantes, que sea legible y que la versión más ligera se pueda leer bien incluso en tipos pequeños. Entonces ya estarás haciendo una selección tipográfica inteligente, coherente y evitando perderte entre tantas opciones disponibles.
- El título está diseñado usando la tipografía Barrilito, diseñada por Elí Castellanos para Cocijotype Foundry: http://cocijotype.com/foundry/projects/barrilito/