Cómo seleccionar tipografía (Última parte)

Cuando bocetas a mano sobre una hoja en blanco, la imaginación y la memoria suelen ser más útiles que nuestras destrezas ilustrativas y el lápiz dejando su rastro de grafito. La generación de ideas en cascada implica descargar prototipos, de tal forma que la mente no le lleve tanta ventaja a nuestra mano. Es entonces cuando unas simples líneas pueden representar un edificio, una casa de campo o toda una ciudad cosmopolita. Un par de destellos bastan para iluminarla y unas rayas rápidas sustituyen a los autos que me mueven a alta velocidad.
Cuando bocetamos tipografía, el efecto es el mismo, un trazo simple de una palabra en altas representan no solo caracteres, sino el preámbulo de lo que posteriormente será alguna tipografía que poco a poco está tomando personalidad en nuestra mente. La mayoría de los diseñadores no estamos pensando si será esta u otra fuente, más bien en sus características generales: ¿Será una tipografía en altas, negrita o pesada, condensada, sans serif, con un degradado vertical, de colores prendidos, con una leve sombra…?
Aunque las preguntas no encuentren respuestas tan rápidas u obvias, la gran mayoría cobra personalidad antes que terminemos de escribirla de forma escueta en el boceto. Me gusta comparar este proceso como con la voz que tenemos cuando pensamos, es una especial y a la vez son todas, incluso aquellas que aún no logramos reconocer. Y usualmente así se queda, en lo que terminamos de vaciar las ideas, hacemos el proceso de selección y nos ponemos manos a la obra en la computadora. Es entonces cuando se nos presenta esta oportunidad de teclear la palabra principal de nuestro proyecto, de ponerle nombre a aquella tipografía que aun no logramos descifrar. Entonces abrimos el menú de familias y recorremos selectivamente solo aquellas tipografías que de entrada cumplen con los requisitos. Obviamente nos saltamos las sricpt, las ornamentales y especialmente las serif. Vamos directo a aquellas que cumplen con las que están claramente a la vista.
¿Será esta una forma efectiva de seleccionar tipografía? Puede resultar tan eficiente como para aquellos diseñadores con altos conocimientos tipográficos, capaces de imaginar el texto en alguna fuente seleccionada en su amplio catálogo mental, que a veces la hace de muestrario tipográfico. Uno puede desde que boceta pensar si algunas de las fuentes con efe será la elegida. Entonces prueba solamente con Frutiger, Futura, Franklin Gothic, incluso con Formata, aunque no perderá la curiosidad de explorar alguna tenga guardada una sorpresa y que llegue como invitada inesperada. Pienso que en estos casos —de un diseñador novato, así como uno experimentado, incluyendo a todos los que estamos en medio— tomar la decisión tipográfica nunca deja de ser un trabajo fácil, trae consigo el «hubiera» todo el tiempo, la inseguridad que no sea tan legible como esperamos, que no se lleve bien con el resto del diseño. Por ello solemos casarnos con pocas fuentes, mientras más las conocemos, vamos definiendo los gustos de la misma forma que un adulto tarda más en conseguir pareja que un adolescente.
Quizá cinco tipografías sean tan fáciles de aplicar en casi todos los proyectos, tal y como lo afirmada Vignelli, y solo nuestra hambre innovadora nos obligará a continuar esta eterna búsqueda de tipografías que nos sorprendan, nos llenen y se lleven bien con todo.
¿Cómo seleccionar tipografía? Hemos explorado muchos sistemas y formas a través de estos artículos, pero finalmente, podremos darnos cuenta que nos puede facilitar mucho la vida conocer sobre tipos, dominar los diferentes estilos de acuerdo a sus características principales, y terminar de definir la selección siendo muy observadores en los detalles. no es requisito ir por la calle y reconocer todas las tipografías con las que nos topamos, pero sí la observación general de las características que las hacen funcionales o pueden enterrar el intento de un buen diseño. Es estar atentos, atreverse a experimentar y ser un sensible a cómo funcionan.
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